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El tatuaje es tan popular en estos últimos tiempos, entre personas de todas las razas, nivel social, sexo y creencias, es algo que les encanta, la gente dirige su mirada al ver uno y quedan hipnotizados con los diversos trazos en su diseño, mientras tanto otros orgullosamente los portan; pero la historia del mismo no fue sencilla, para llegar a tener este conocimiento, tuvieron que pasar varios siglos.

No se sabe con exactitud el origen de los tatuajes, debido a que se cree que era conocido por diferentes culturas alrededor del mundo; en la parte occidental fue castigada durante varios períodos donde gobernaba la iglesia católica, era aceptada únicamente en los caballeros cruzados con el fin de poderlos reconocer en caso de muerte en alguna batalla, pero finalmente fueron aceptados en occidente.

Evidentemente surge en la Polinesia, en donde los varones utilizan como una forma de respeto ante la sociedad, el rango de su tribu era de acuerdo a la cantidad de tatuajes grabados en su piel. Se lo realizaba en forma de una ceremonia, donde mucha gente presenciaba el procedimiento del mismo.

En el año 2000 a.C. los egipcios practicaban esta técnica; el tatuaje era utilizado en forma de amuleto mágico, donde se creía que éste podía evitar la sequía de la tierra y ganar combates contra los dioses, por lo general los tatuajes se lo realizaban a los cuerpos de las mujeres que se suponía que era la representación de la belleza.

Se podría indicar que el tatuaje llegó con el descubrimiento de la pintura, el tatuaje a color se dio en Nueva Zelanda, donde se tatuaban para asustar a sus enemigos en una batalla; el uso de estas marcas se convirtió en algo natural para los esclavos, servía para conocer su situación y a quien pertenecía, los delincuentes tenían diferente marca que evidenciaba su culpabilidad.

En el caso del Oriente, a los criminales eran marcados en un lugar visible, eran aislados de sus familiares y de la sociedad; en relación a los procedimientos, eran realizados a mano por medio de una estaca de madera a la que se le añadía la cantidad de agujas necesarias, dependiendo de la intensidad del color y diseño.

Los norteamericanos fueron los pioneros en hacer del tatuaje un método profesional para grabar diseños en el cuerpo, Samuel O’Reilly en 1891 construyó la primera máquina eléctrica para tatuar, que fue inspirada en un invento de Thomas Edison.

En 1980 se inauguran nuevos y modernos lugares especializados en el diseño de los tatuajes, los mismos que están dotados de equipos especializados, materiales desechables, como guantes, mascarillas, agujas; de esta manera las nuevas generaciones experimentan transformaciones corporales.

Se ha implementado el tatuaje hasta nuestros días, como un arte de decoración de la piel, mediante la inserción constante de agujas con diferentes colores; las agujas son activadas con un motor que perforan la piel, esta máquina tiene un mecanismo similar a una máquina de coser antigua que va marcando las pulsaciones conforme el operador está pedaleando.