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Un tatuaje tradicional es uno de los estilos más famosos de la historia que nació alrededor de 1990 en las costas de Estados Unidos, contiene motivos clásicos e incluye más colores, técnicas y variedad que el old school, aunque no tanto como los del new school, la experiencia, la práctica y el tiempo ayudarán a comprender con facilidad la diferencia. En la actualidad es un estilo que está tomando más popularidad a nivel mundial.

Los diseños del tatuaje tradicional son sólidos, limpios y sencillos, realizados con outliners (perfilados) en negro y de cierto grosor, su paleta de color es bastante básica: rojo, amarillo, verde, marrón y poco más.

Con respecto a sus diseños, destacan motivos románticos, pin-ups, animales, marineros, nostálgicos, florales, bélicos, etc. El estilo avanza sin sufrir grandes modificaciones, con el paso del tiempo.

El estilo tradicional es también conocido como tradicional americano o de la vieja escuela, proviene del mundo marinero, de “homeless” y vagabundos, de ferias de frikis y del mundo del circo.

A finales del siglo XVIII, el capitán James Cook y su tripulación, realizaron incursiones por Japón, China y las islas del Pacífico. Durante sus travesías, empezaron a cogerle gusto a grabarse algunos diseños relacionados con la unidad, la lucha, la nostalgia o el número de asesinatos cometidos.

Martín Hildebrandt fue uno de los primeros artistas en profesionalizar el estilo, en 1846 abrió su propia “tattoo shop” en New York. En 1875 Samuel F. O’Reilly, siguió esta tendencia emprendedora, comenzó a usar máquinas eléctricas, las cuales ocasionaban menos dolor, mayor velocidad y la tinta entraba mejor bajo la piel; era la revolución en el mundo del tattoo de la época.

Tatuaje tradicional y la Segunda Guerra Mundial

La II Guerra Mundial marcó un punto de inflexión importante en la consolidación y evolución del estilo tradicional; jóvenes americanos fueron enviados a una guerra de la que muchos no regresaban.

En este trayecto, los soldados y marineros cada vez estaban más tatuados, pues no perdían el tiempo pensando en el qué dirán, por lo tanto, en sus pocos ratos de ocio aprovechaban para tatuarse.

Los marineros empezaron a tatuarse como seña de identidad, debido a que todos iban vestidos con el mismo uniforme, no se diferenciaban y no podían llevar sus posesiones con ellos, de esta manera empezaron a llevar sus propios amuletos en forma de tatuajes, estos tatuajes representaban cosas que querían llevar consigo, como el amor de su madre, por su patria o por una mujer, también como muestras de características que querían poseer, dentro de estas la valentía, honor o inteligencia.

Durante los años 50 y 60 el tatuaje tradicional siguió vinculando a gente que no quería pasar por el aro de la sociedad, también se asoció cada vez más con los convictos, por esta razón, tatuarse no era bien visto, además se vinculaba con los moteros quienes consideraban al tatuaje como un distintivo grabado a fuego, algo eterno.

Gracias a artistas como Jamie Summer y otros el tatuaje progresó a partir de los 60.

En la actualidad el “american-tattoo” también conocido como old-school permanece intacto con su limpieza, su parcial equilibrio y toda su esencia. El mayor de los cambios es el avance tecnológico.

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