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Los tatuajes en los narcotraficantes son muy fáciles de identificar, pues los narcotraficantes se tatúan de pies a cabeza, no les interesa en lo más mínimo esconder sus actos delictivos, lo que hace que sea bastante fácil identificarlos.

Para las personas que no forman parte de este mundo del crimen organizado, se puede llegar a concluir que estos tatuajes surgen del orgullo de los narcotraficantes extremos. Algo como realizarse uno diferente por cada víctima asesinada o al subir de rango en un cartel.

Pero en realidad resulta que los jefes de los carteles tatúan a sus empleados para que no puedan trabajar para nadie más, por esta razón cualquier persona que se una a estas organizaciones es obligado a tatuarse todo el cuerpo para ser considerado un miembro oficial.

Los diseños son con distintas consignas propias de cada organización, pero también se incluye el nombre de la pandilla; de esta manera no podrás cambiar de organización por más que tu jefe empiece a tratarte como basura, a pagarte poco y a exigir realizarte otro tipo de labores, estarás obligado a obedecerlo ya que sabes que si buscas entrar en otra organización no te aceptarán.

Por esta razón es claro que los únicos que aceptan esta clase de trato son las personas que se encuentran en desesperación y no tienen otras opciones. Entrar en estas pandillas te convierten básicamente en un esclavo de por vida porque no tienes a donde ir.

Los tatuajes se han convertido en piezas esenciales de las investigaciones de las autoridades para dar con el paradero de los narcos de Colombia, estas investigaciones han revelado que los capos “tradicionales” no se tatuaban porque eso permitía identificarlos de manera más fácil.

Según información de la policía se puede saber que los tatuajes de la juventud fueron hechos con motivos religiosos a manera de protección divina: crucifijos, vírgenes o rostros de Jesús los cuales se repiten más en estos casos. De acuerdo a esto tenemos el curioso caso de Martín Farfán Díaz González, alias  “Pijarbey” conocido como el capo de los llanos, dado de baja por la policía, quien se había hecho un tatuaje a modo de talismán (un gato negro) en uno de sus brazos a quien le hacía rezos como amuleto de protección. También se supo que le mandaba a poner tatuajes a las mujeres que eran sus amantes para que nadie se atreviera siquiera a cortejarlas, este diseño se ubicaba en la nuca y tenía forma de araña acompañada de la inscripción “Pija”. Además, usaba joyas en oro, y obligaba a su esquema de seguridad a usar por lo menos un accesorio en oro, como contra o amuleto para repeler amenazas y ataques.

Una práctica similar se ha descubierto con alias Megateo quien manda a tatuar a sus amantes el rostro

El “Sací Pereré” es un popular personaje brasileño con una sola pierna, negro o mulato con agujeros en las palmas de sus manos, que fuma una pipa y usa una gorra mágica de color rojo también está relacionado con el narcotráfico: quienes lo portan podrían ser responsables de la preparación y distribución de estupefacientes.

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