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El arte polinesio o tribal es cada vez más frecuente en el mundo del tatuaje, pues los símbolos con significados están muy de moda en nuestra sociedad, ya sea por su belleza estética como por las interpretaciones personales que hacemos de ellos. Pero lo que hoy conocemos como tribales son tatuajes provenientes de distintas regiones en la polinesia que aguardan una tradición, como simbolizar un estatus en cada tribu según en qué parte del cuerpo se encuentre el diseño. Para hacerlos se usaba un trozo de madera con un diente de tiburón en la punta; tal instrumento se apoyaba sobre la piel y era golpeado rítmicamente con otro palo de madera mientras la piel era tensada por un ayudante. La punta se mojaba en la tintura, elaborada a base de jugo vegetal con cenizas de una nuez oleaginosa.

Se ignora cuándo comenzó esta costumbre en aquellas islas, pero se cree que debe haber llegado desde China, India y Japón. Se sabe, en cambio, que los maoríes arribaron a Nueva Zelanda en el siglo XIV y que gran parte de los aborígenes de Australia, Nueva Zelanda, Polinesia y Micronesia decoraban su piel con escarificaciones y tatuajes. Estos diseños se caracterizaron por la finura y riqueza de sus formas, así como por una variada paleta de colores.

El tamaño del tatuaje maorí no suele ser pequeño y los diseños se pueden adaptar a distintas partes del cuerpo, incluida la cara. Para los hombres, las partes del cuerpo donde podemos encontrar un tatuaje más frecuentemente es en el pecho y el antebrazo, sobre todo si te tiene una buena forma física para realzarla. En el caso de las mujeres, prefieren zonas más discretas como las piernas o la espalda. Además, los dibujos debían ser retocados durante toda la vida. Fácil es comprender que, en la Polinesia y Micronesia, los tatuadores tenían mucho prestigio.

En el aspecto mágico-religioso, los maoríes creían que en las espirales tatuadas en su cuerpo podían atrapar la energía cósmica. Además, eran considerados como un salvoconducto para distraer a la hechicera de la muerte, impidiendo que ésta se interpusiese en el ascenso del alma hacia la inmortalidad. Dicen los mitos de este pueblo que, si el difunto no tenía tatuajes protectores la hechicera le comería los globos oculares, por lo tanto, el alma quedaría ciega y no podría hallar el camino a la inmortalidad.

En la actualidad distintos pueblos que se tatuaban con función de casta aún usan esta práctica con tales fines; entre otros pueden mencionarse: bereberes, beduinos, los ya citados maoríes y algunos grupos étnicos que habitan en remotos lugares en China. El tatuaje ornamental, en la actualidad sigue siendo muy extendido entre las mujeres de Marruecos, sobre todo en la frente, la barbilla, las manos y los tobillos.

De la misma manera este tipo de tatuajes ha tenido mucha influencia en personajes y celebridades muy famosas, tal es el caso de Dwayne Johnson, Robbie Williams o Rihanna los que sucumben a estos diseños en el pecho, antebrazo e incluso en las manos. Una tendencia que podemos encontrar en los tatuajes de moda cada vez más a menudo.